martes, 23 de julio de 2013

EL DIARIO EL MUNDO PUBLICÓ LA NOTICIA TITULADA: LA POLICÍA DESALOJA LA SESIÓN MONDO: 819 PERSONAS Y AFORO PARA 214

En ella se cuenta que:

La Policía Municipal de Madrid desalojó en la noche del sábado la sesión Mondo, de la sala Stella, después de recibir varias quejas de hacinamiento en el interior. Los responsables no presentaron la licencia a requerimiento de la policía, pero sí cuentan con la misma, según precisaron fuentes municipales.
Los agentes procedieron a desalojar la sala y, según ha podido saber este digital, del interior de la sesión salieron 819 personas. El aforo permitido por la autoridades en el espacio es de 214.
Se cuadruplicaba el aforo, según el recuento realizado por la Policía Municipal, que hubo de calmar los ánimos de los asistentes en un ambiente de tensión en el que llegó a volar alguna botella en dirección a los agentes.
La sesión Mondo, consagrada al funk y a la electrónica, viene celebrándose desde hace al menos varios meses en la sala Stella, sita en la calle Arlabán, 7, cerca del metro de Sevilla, en el centro de Madrid. Ayer estaba prevista la actuación del disc jockey John Digweed.
Justo en estos días, en el juzgado número 51 de instrucción de Madrid, se recuentan de nuevo las entradas del Thriller Music Park organizado por Miguel Ángel Flores en Madrid Arena. El aforo permitido allí era de 10.600 personas. Según el primer recuento, cuando se produjo la avalancha en que murieron cinco jóvenes había 16.791, un 56% más.

La realidad es que se cuentan por decenas los locales que no cuentan con garantías, eso si tienen salida de emergencia, para su desalojo...y no se entiende como han accedido a una licencia para el uso que realizan. Algunos bien conocidos están en Chueca. Eso por no hablar del continuo exceso de aforo...por muchas inspecciones que el ayuntamiento dice realizar. Una vez más, por suerte esta vez sin víctimas, asistimos al absurdo de asumir riesgos innecesarios. Este absurdo se llama dinero. 

Tal vez el ayuntamiento debería, de una vez por todas, revisar las exigencias de seguridad de los locales públicos. A no ser que también prefiera caer en absurdo.