miércoles, 17 de junio de 2015

Un alto precio: por dos columpios, una terraza más.


Hoy día 17 de junio se ha terminado de instalar una exigua zona infantil en la plaza de San Gregorio en Chueca: un balancín y un pequeño columpio de muelle. Simultáneamente y sin dejar pasar ni un solo día, desde esta noche se ha puesto en funcionamiento también una terraza en la misma plaza perteneciente al antiguo negocio Bon Vivant, ahora Frida.




Dos columpios son claramente insuficientes para las necesidades de los niños, más de 1.400 en nuestro barrio, que solo contaban con una degradada zona infantil en Vazquez de Mella. Pero al equipo de Ana Botella pareció no importarle: han tardado más de dos años en atender la petición vecinal avalada con más de 700 firmas de vecinos de Chueca, y lo hacen espoleados por la necesidad de conceder una licencia de terraza a sus amigos antes de acabar la legislatura. La autorización fue firmada por el concejal de centro en funciones horas antes de dejar su despacho.

Los ciudadanos tenemos que pagar un precio muy alto por los dos columpios instalados: una terraza con 9 mesas y 36 sillas, incluso parece que se ha concedido una ampliación en la licencia, de café-bar a restaurante- que la normativa ZPAE no permite - o la duplicación de aforo del local. Todo ello supone una grave perturbación del descanso de los vecinos, especialmente los del número 8 de San Gregorio cuyas casas dan directamente sobre la terraza.

La gestión política de este asunto ejemplifica a la perfección la absoluta prioridad de los intereses comerciales sobre los de los vecinos que los responsables del anterior equipo municipal han promovido durante los últimos años, afectando gravemente con sus decisiones a nuestros derechos fundamentales al descanso, a la movilidad o al disfrute del espacio público.

Tenemos grabadas a fuego las palabras de la Sra. Botella cuando en el año 2010 el entonces concejal del distrito centro José Enrique Núñez - hoy diputado regional de la Sra. Cifuentes - se entretuvo en colocar quioscos-terrazas de hostelería en plazas ya repletas de este tipo negocios; como la plaza Vázquez de Mella. En esta ocasión a costa del espacio donde los niños del barrio jugaban a fútbol. Remitidos por esta asociación los mensajes de las madres de estos niños a la señora Botella, mensajes en los que le preguntaban dónde podían llevar a jugar a sus hijos, la Sra. Botella – madre también – contestó ‘el turismo es una actividad muy importante para esta ciudad’; haciendo ver que el turismo es el negocio de los señores concesionarios del bar-terraza en cuestión…mientras decenas de niños del barrio perdieron la oportunidad de jugar a fútbol en su infancia.


Da la impresión de que los vecinos no existimos, que nuestros derechos solo pueden ejercerse si hay un patrocinador, un negocio hostelero, que los respalde y siempre que no interfieran con sus intereses, que son prioritarios. Está por demostrar que los vecinos no trabajamos, no creamos riqueza y empleo, no pagamos impuestos, no mantenemos el comercio, incluso el hostelero con nuestro consumo, y a los responsables municipales pagando su retribución. Además también elegimos y sostenemos o cambiamos al gobierno municipal cuando votamos, cosa que los turistas no hacen.

Esperamos que el nuevo equipo municipal demuestre con sus actuaciones una mayor sensibilidad hacia las necesidades de los vecinos de Centro que, recordémoslo, es un espacio residencial aunque los intereses de algunos intenten convertirlo en una zona franca para la hostelería descontrolada.